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Trabajo infantil en Uruguay: Algunas reflexiones desde la sociedad civil

30-06-2017

BY IN Columnas de opinión On 30-06-2017

Por Emilio Bonetti*

En Uruguay se han realizado tres estudios que buscaron estimar la incidencia del trabajo infantil. El último es de 2010 y en él se estima que 91.790 niños, niñas y adolescentes se encuentran en situación de trabajo infantil incluyendo el trabajo desarrollado por niños, niñas y adolescentes  dentro del hogar (INE/OIT).

Son muchos y muchos los no relevados.

Los estudios sobre opinión pública prestan especial importancia a los valores y las creencias porque estas pueden ofrecer información sobre la predisposición de las personas a la acción. En nuestra sociedad aún predomina la idea de que las generaciones más jóvenes tienen una aversión al esfuerzo y por lo tanto al trabajo.

No es lo mismo creer que un adolescente no estudia porque no tiene ganas, que constatar que no lo hace porque dedica muchas horas al cuidado de sus hermanos o tiene que cuidar su casa.

Sabemos que el sostenimiento educativo es un factor que garantiza el retraso del ingreso al mundo del trabajo. Sabemos que cuanto antes ingresan al mundo del trabajo lo hacen en peores condiciones.

No es necesario profundizar en definiciones muy sofisticadas acerca de lo que es y lo que no es el trabajo infantil. Alcanza con identificar qué actividades o bajo qué condiciones se produce un obstáculo para el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes. Las organizaciones de infancia y adolescencia contamos con información valiosa. Observamos como  diariamente un número significativo de ellos asumen responsabilidades que los exceden, para contribuir con la dinámica familiar, ejerciendo un rol de cuidado o buscando sobrevivir en la más absoluta soledad.

Pero un niño nunca está solo. Simplemente se generaron las buenas  condiciones para la discrecionalidad o la explotación.

Según la bibliografía especializada una política pública supone decisiones, acciones y coherencia para resolver un problema políticamente definido.

Además supone información que en este tema es necesario actualizar.

El sistema político debería tomar nota y ponerlo en agenda, para orientar las reformas y para desarrollar políticas.

Esto, claro, si existe voluntad de cambio.

 

*Emilio Bonetti, Coordinador de Gurises Unidos.  Lic. en Trabajo Social y Diplomado en Ciencia Política por la Universidad de la República Oriental del Uruguay (UDELAR). Desde 2006 Operador Social de la organización Gurises Unidos, Uruguay.

 

 


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