Hoy más que nunca, atendamos estas situaciones.

La crisis generada por la pandemia está aumentando los niveles de pobreza y desigualdad en nuestra sociedad, y en este sentido, está profundizando la situación de vulnerabilidad en la que ya se encontraban miles de niños, niñas y adolescentes (NNA).

Organismos internacionales como UNICEF y Save the Children han advertido que si no se toman medidas urgentes, el número de niños, niñas y adolescentes que viven en hogares pobres en países de bajos y medianos ingresos, podría aumentar un 15%, es decir un total de 672 millones.

En Uruguay, previo a la pandemia, ya contábamos con un alto índice de desigualdad entre grupos de edad. Los niños, niñas y adolescentes presentan un porcentaje mayor de pobreza que las personas adultas.

Según datos del INE (2019), el 17% de los niños y niñas menores de 6 años se encuentra en situación de pobreza, mientras en las personas adultas, la pobreza incide en el 7,4% de la población. Si estos números son alarmantes, pensemos en un escenario post pandemia, cuando los datos serán aún peores. En estos tiempos, reforzar nuestro compromiso con los NNA más vulnerables e invertir en niñez y adolescencia se vuelve imperativo.